sábado, 1 de septiembre de 2012

Poemas publicados en http://still-der-angel.livejournal.com/

Tu dolor es mio

Conozco esa mirada; has perdido algo;
conozco esa sonrisa, estás escondiendo tu llanto;
conozco esos ojos, que de tristeza están llenos;
conozco esos labios; que ese grito están ahogando...

Es tu silencio cuando te veo pasar;
poco me hablas, pero es obvio el malestar;
soy quien te conoce y te sabe descifrar;
pero nunca un consejo te podré entregar.

Por las noches vienes y te intentas convencer;
"Todo estará bien; si soporto un poco más, nada temeré"
y ese encanto en tus palabras, esa ficción de tu mirar;
la falsedad de tus labios, te conllevan a llorar...

Y entonces me miras, suplicante de consuelo;
"no, no puedo; llorar, yo no debo..."
es difícil no gritar, no romper a llorar;
es difícil no mirar, o junto a ti no continuar.

Tus ojos cierras fuerte; anhelando ocultar
esas lágrimas que poco a poco te invadirán.
Entonces esa sonrisa, aparece en tus labios;
me miras reflejando en tu mirada aquella falsedad.

"Prometí no llorar, y lo cumpliré aunque duela;
además, ¿para qué llorar?; no es su obligación
el tenerme que recordar; no es su obligación
el que por mi, se haya de preocupar..."

Abres la puerta y te vas...
vuelves de vez en cuando a inspeccionar
aquellas lagrimas; que no demuestren tu soledad,
aquella falsa sonrisa; que parezca real...

Y yo sólo te miro, reflejando tu actuar;
en mi cristal es fácil de divisar
aquella tristeza que no podré difuminar;
aquel dolor ingrato, que éste espejo
aún no logra borrar...
Dos partes de un Todo
Soy tu mirada, también tu sombra
soy tu conciencia y también, tu obra;
soy quien te añora y a la vez te odia;
soy quien te cuida y a la vez, traiciona.

Soy mil mentiras, que saldrán de mi boca,
soy una amistad que no vale lo que importa,
soy pordiosera de tu misericordia
y añorante eterna de tu tímida gloria.

Cuéntame un secreto que a nadie más has dicho,
cuéntame ese anhelo que ocultaste en lo profundo,
cuéntame ese grito como un susurro en el oído;
que libere tus penas y a la vez, de tu condena.

Se q no existes, pero que eres alguien;
sé que eres invento de mi mente muerta;
sé que indicio de mi viva locura;
sé, que en lo profundo eres alguien ahora.

Dicen q no eres quien yo creo que eres;
que no existes, que realmente estas en mi mente;
dicen q me mientes, que cuando sonríes mueres;
dicen que me robas la vida y existencia.

Pero no lo creo ahora, ni lo creeré nunca;
eres quien yo creo porque eres mi creación;
si yo digo "grita" gritaras con devoción;
porque soy tu dueña y de tu pertenencia;
porque soy quien eres y eres quien soy;
porque somos uno y entre ambos, dos;
porque mi cuerpo es compartido;
porque yo escucho tus latidos;
porque conozco tu suplicio;
porque en realidad, nunca fuimos dos;
si no, ambas partes de mi propio yo.
 Hace ya tanto

Recuerdo tu cariño;
tan sincero y tranquilo.
Recuerdo tu sonrisa;
tan real y optimista.

Recuerdo tu mirada;
esmeralda y con esperanza;
junto a tu dorado cabello
por el viento llevado.

Recuerdo tus bromas;
tu compañía, tu amistad.
Recuerdo tantas cosas
que ahora, perdidas están.

Hubo tiempo alegre,
con la inocencia presente;
un  tiempo distante
pero muy significante.

Un tiempo que extraño
y sé, tu también;
un tiempo que realmente
pudo continuar.

No te culpo por odiar,
pésimo fue mi actuar;
no te culpo por golpear;
merecido me está.

Nunca le he hablado
de aquello a nadie
que problemas
pudiese causarte.

¿Amor u obsesión?
¿cuál es de las dos?
¿realmente sabes diferenciar
la verdad entre dos?

No conozco tu mente,
pero sí tu actuar.
Me siento un tanto débil,
por no poderte ayudar.

Sé que eres fuerte
y podrás continuar,
pero si continuas rondando,
no sé cuanto podré aguantar.

Mi debilidad
no te mostraré,
pero lo sabrás
con sólo mis ojos mirar.

Al fin y al cabo,
hace mucho fuiste cercano,
y por ello,
te veo tan lejano.

Mírame un instante
y di lo que realmente sientes;
no amenaces,
no alces tu mano.

Sé, que puedes hacerlo bien.
Mírame un segundo
y di lo que realmente sientes ,
no intentes nada más...

Recuerdo aquellos juegos
que solíamos jugar;
aquellas verdaderas sonrisas,
que un instante,
ya no vi más...

Tu presencia en mi Caminar
Que sola me siento al ver que no estas,
Y le pregunto a la brisa;
“¿Será qué en mi pensarás?
O ¿te has olvidado por completo,
De qué existo en verdad?”

Y tu nombre pronuncio,
Como esperando llamar,
Como esperando ver
Tu silueta en mi caminar.

Pero lo sé irreal,
Ficción pura es mi pensar.
Ahora te extraño,
Y en ti, no dejaré de pensar.

Porque te has alejado,
Por mi causa y nada más.
Mas aún espero inconsciente,
Tu regreso, impaciente.

Pero esperare por siempre,
Deseosa de verte llegar,
Sin importar cuanto tardes,
Yo te veré regresar.

Si llegarás a volver,
Prometo sin jugar,
Que pronunciare esas palabras
un “te amo”, sincero en verdad.

 El susurro de una traición
Un susurro, una mentira.
Una mirada, un llanto,
Su temor y su angustia,
Se vieron unidos en aquel manto.

Se pasó por quien no era,
Y mil veces deseó olvidar,
Contempló su herida abierta,
Y sin palabras decidió ignorar.

Con cierto enfado le dijo adiós,
Sin creer la desconfianza.
Le dejó pensar lo que quisiera,
Mas, su arrepentimiento continuó.

Sus palabras, escritas mentiras,
Simulación encandecida.
Su dolor maldecía
Y sus palabras escribía.

Esa noche no lloró,
No importó cuanto lo deseó,
Para él no fue ella,
Quien supo de aquella traición.

Prefirió esconder su dolor,
Aunque por dentro se quebró,
Con desilusión se acostó,
Y simplemente durmió.

Pero en sus sueños confesó,
Tristemente, su dolor,
Su amargura y su traición,
Su mentira y su amor.

Una lágrima cayó,
Desde sus ojos cerrados,
Que envolvían el sueño,
Tristemente añorado.

Entonces despertó,
y muy bien disimuló,
sonreír escondía el llanto,
que por dentro, ella notó.

Y nuevamente le encontró,
Y su simulación continuó,
Por lo cual juró,
Que la verdad olvidó.

Y hasta hoy no recuerda,
Lo que realmente ocurrió,
Sin embargo recordó,
Que a su amor, debe decir adiós.
 Tu indiferencia a mi sentir
Me duele tu indiferencia,
Tu indiferencia a mi sentir.
Bien, acepto que soy fría, pero,
¿te da el derecho de tratarme así?

Sólo deseo sentirme querida,
Perfecto, aceptaré que es por ti.
Sin embargo no lo haces así,
Simplemente, te desquitas en mi.

Duele que me culpes por lo que va mal,
Pero, ¿te has puesto a pensar que quizá,
No es mi culpa en verdad?

Lo sé, no debí quererte, no debo amarte,
Pero debo decírtelo, aunque me fuese a costar,
Pero me cuesta hablar o escribir,
No me es fácil de decir.

Si, sufro por idiota, me aferré a ti,
Pero dime, ¿qué puedo hacer?
Si desapareces, mi vida también tendrá fin,
Porque lo único que creo tener es a ti

Me duele tu indiferencia,
Tu indiferencia a mi sentir.
Bien, acepto que soy fría, pero,
¿te da el derecho de tratarme así?

Sólo deseo sentirme querida,
Entre tus brazos estar tendida,
Sentirme amada y necesitada,
¿puedes hacerme sentir así?
 Inocencia
¿Conoces la soledad
a la que estoy condenada
¿Conoces la verdad
que guarda mi mirada?

¿Conoces la falsedad
que esconde cada palabra?
¿Conoces el pensamiento
que cada mentiroso guarda?

No, tu pensamiento
rechaza las verdades,
y es que tu inocencia
no cree en las maldades.

Y es que eres demasiado noble
para desconfiar de la vida
o percatarte que en el día
la oscuridad domina.

Y es que en tu mirada predomina
aquella falsa alegría,
que te esfuerzas en creer
y que maldice tu ser.

Debes despertar
aquel dolor de tu vida
y preparar tu venganza
para así poder crecer.

Si no lo haces así
tu dolor continuará
y aunque creas en tu felicidad
perfectamente sabras
la falsedad de tus palabras
y de tu dolorido mirar.
Falsedad
Puedo mentir y decir
que del cariño
me falta necesidad
o que el dolor se aguantar
o que nunca una sonrisa
desearé entregar.

Puedo mentir y decir,
demostrar mi frialdad,
el irreal dolor alejar,
sonreír, mirar, hablar,
mentir, susurrar, no llorar;
pero por dentro, conozco mi oscuridad.

Puedo mentir y decir
que nada siento en verdad,
que no me duele la soledad
o que el temor se aguantar,
que en los sueños permanece el dolor,
y que es fácil a la realidad ignorar.

Pero quien me conoce realmente
sabe de la falsedad de mi hablar,
conoce la mentira en mi mira,
o las lagrimas que mi rostro
esconde a los demás.

Y por aquello abrazará
mi tembloroso cuerpo,
contra mi voluntad,
hasta que logre, una vez más,
fingir mi bienestar.

 Duquette
Fuiste presente durante un instante,
con tus desgastados ojos, vigilantes,
admirabas el día sin pensar en lo que venía.
Ignorabas tus raíces
y jugabas al mandato;
nunca obedecías y demandabas cambios,
como creyendo ser aquel
a quien el sol alumbraba
por ser un dios en el acto
y que con una mirada
todo estaba controlado.

Nunca oíste de advertencias
y siempre rechazabas la decencia;
jugaste con tu vida y en un instante
ya no la tenías.
Y recordaste entonces
cuanto te habían amado,
cuanto te habían rogado,
y cuanto te habían cuidado.

Todo aquel tiempo
que sólo a ti fue dedicado;
que desperdiciaste siempre
y que en ése instante,
era ya extrañado.

Nunca viste con los ojos,
siempre ciego tu corazón;
nunca oíste con los oídos,
siempre sordo fue tu interior;
demasiado tú, en aquella vida
como para percatarte de la realidad,
y en aquel instante
en que todo te fue robado,
sólo fuiste capaz de pensar
en todo lo desperdiciado,
en todo lo equivocado,
en todo lo deseado
y alguna vez implorado.

Maduraste enormemente,
tarde, para ser fuerte,
y, aunque no estuve allí, bien sé,
que si una lágrima derramaste
fue sólo por comprender
cuan mal habías actuado
y cuanto mal habías causado.

Con sinceridad, yo te culpo
por el dolor que sentí,
mas, sólo me resta decir
que en mi memoria estás tú.

Aunque tu recuerdo,
con el tiempo se valla haciendo viejo,
latente estará mi dolor por dentro.
Y aunque a todos sonría,
en tu tumba sabrás,
que por dentro lloro
sólo, porque sé que desperdiciaste
tu única oportunidad.

Recopilación de los escritos publicados en  http://still-der-angel.livejournal.com .
Saludos, Sayuri Bezarious.
~ Still der Angel ~

No hay comentarios:

Publicar un comentario